¡Contáctenos Ahora! (+571) 452 7847 – (+571) 264 3054; (+57) 316 433 6876 (WhatsApp); (+57) 315 359 7993

AVISOS INTERNOS RESTAURANTES


Avisos tipo menú. 

Avisos internos para restaurantes, impresión en sustrato backligth, o vinilo traslucido en alta resolución , lámina de acrílico, perfilería tipo bastidor , iluminación Led  y/0 T8; se fabrican tipo caja de luz con las mismas características pero cantoneras en aluminio. 

1

2

3

4

Material P.O.P 

Innovamos en la presentación de lo mas importante en un restaurante su CARTA MENÚ, creando diseños poco tradicionales, con materiales que perduran. 

Leer mas << https://litolascar.wordpress.com/2014/07/11/cartas-de-menu/

 

El menú no es conocido desde antiguo, pues impreso, tal como lo conocemos, es relativamente actual. Ahora bien, ya en la Edad Media encontramos listas interminables de viandas divididas en servicios. Un claro ejemplo es el banquete ofrecido en el año 1571 al consejo de Condes y del que anotamos 14 primeros platos diversos, a cada cual más suculento, 22 segundos platos y 17 variedades de dulces.

Ello da idea de que más que una lista, es lo que hoy llamamos una carta. Aún así, esta forma de anunciar o redactar los platos del día parece que fue idea del duque de Brouswicky, allá por el año 1849. Tenía fama de obsequiar a sus invitados con espléndidas comidas a las que no faltaba detalle, dando la sensación de ofrecer verdaderas obras de arte.

Un día ordenó a uno de sus criados que confeccionara una lista de los mejores manjares y anotara con todo rigor el orden de servicio de los mismos en un papel con sus correspondientes denominaciones, junto con los vinos predominantes de su bien surtida bodega.

La ocurrencia de anotar los distintos platos prendió con éxito entre los nobles del país. Fue comentario general, contando pronto con gran cantidad de imitadores entre la mayoría de sus amistades por ser el duque un gran anfitrión, además de conocedor de las mejores cocinas del país y del extranjero por sus frecuentes viajes a las cortes europeas.

Cuentan las crónicas que las anotaciones ya no fueron del uso del anfitrión, ya que alguien tuvo la idea de que cada comensal tuviera el mismo honor y poco a poco sería un derroche de buen gusto confeccionar el menú sobre ricos bordados, pergaminos ricamente pintados, etcétera… hasta nuestros días. También se tienen anotaciones, de esta modalidad escrita en algunos banquetes reales de Europa, entre ellos Bélgica, donde empezaron a imprimirse. Sobresale en esta modalidad, en la corte del zar de Rusia, Nicolás II, que fue un gran amante de estos detalles.

Un buen menú no es aquel que encontramos una larga lista de fórmulas químicas, con análisis de laboratorio; en cambio sí el que se componga de una selección de platos que estén debidamente preparados y que contribuyan a la conservación de las más estrictas leyes de la higiene y la alimentación, al tiempo que, plato a plato, se excite el apetito y ayude a reparar las pérdidas de nuestro cuerpo.

Alejandro Dumas aportó la frase más idónea sobre lo que debe ser el menú al señalar que “el menú es una partitura orquestal, en la que todas las notas coinciden en la armonía del conjunto”.

El placer de una cena, decía Brillad Savarin, supone tan sólo el hombre y la necesidad para satisfacerla, mientras que el placer de la mesa supone otros mil cuidados que preceden y acompañan a la comida, incluida la preparación del lugar y de la elección de los comensales. Con palabras filosóficas podría decirse que la cocina se refiere al modo grato de satisfacer el hambre y la mesa, a los modos exquisitos de excitar y satisfacer el apetito.

Fuente: http://eldia.es/gastronomia/2008-02-04/11-origen-menus.htm



Compartir
Etiqueta